Organizando el voluntariado (continuación de Acerca del voluntariado)

Siguiendo con el artículo anterior, lo prometido es deuda y, aqui, plasmaré  como yo creo que debería estructurarse el voluntariado en la sociedad. Y me voy a referir única y exclusivamente a las labores cualificadas, dejando a un lado muchísimas de las tareas de voluntariado que pueden llevarse a cabo sin necesidad alguna de cualificación.

Voluntariado

En realidad, asusta de lo fácil y sencillo que resultaría pero cambiaría de raiz todo el sistema, por lo que nadie va a querer siquiera intentar implantarlo. Se trataría tan sólo de elaborar un registro municipal y conectado al resto de instituciones superiores, de todos aquellos profesionales que quieran brindar su trabajo de manera altruista en caso de catástrofe (que se define como situación en la que los recursos no son suficientes para hacer frente a la situación) o bien en casos particulares de altruismo para con personas o familias puntualmente necesitadas por alguna causa también imprevista, etc…Es decir, retomar el espíritu altruista, desinteresado del voluntariado y cuando digo altruista, digo, sin NINGUNA compensación a cambio, ni para el sujeto que actúa ni para la organización que lo gestiona, cosa que NO se da en la actualidad.

Tal como decía en el artículo anterior, se justifica la “intrusión” en el sector remunerado de las organizaciones de voluntarios, con la necesidad de mantener formados y entrenados a sus voluntarios. Esto es algo que, si partimos de profesionales voluntarios, no se daría. Es decir, para empezar, se debe OBLIGATORIAMENTE pedir la misma formación  a un voluntario que a un remunerado en cualquier puesto cualificado, entendiéndose por esto, un puesto al que, en el sector remunerado, sólo se puede acceder cumpliendo los requisitos de formación. Al igual que no se puede ser médico voluntario si no se acredita el título en Medicina, no se debe autorizar que se realicen otras funciones, competencia de una profesión determinada sin la correspondiente titulación.

Por lo tanto, lo lógico sería que, al igual que sólo un médico, (y no un estudiante de medicina, ni de enfermería, ni de informática, ni un panadero, por decir algo, etc…) pueda presentarse voluntario para médico, sólo un técnico en emergencias sanitarias se pueda presentar voluntario para técnico en emergencias sanitarias. Es decir, acabaríamos con esa necesidad de mantener formados a los voluntarios pues ya cubrirían esa necesidad en su trabajo y con formación complementaria, al menos que no estuviesen ejerciendo de ello en ese momento, casos que deberían estudiarse particularmente e incluso someter a pruebas de aptitud.

En cuanto a los recursos y materiales necesarios, (que más de uno se estará preguntando de dónde saldrían) pues sería responsabilidad de estamentos públicos y privados contar con ellos en su dotación e infraestructura y ponerlos a disposición de la necesidad, llegado el caso (como ya ocurre en la actualidad con algunas unidades AMV y CMC, por ejemplo), todo ello organizado por un único órgano gubernamental y sus correspondientes delegaciones a nivel municipal, supramunicipal, autonómico, etc…

Todo ello aderezado con un registro exquisitamente elaborado según formación y experiencia, en el que todos pudiesen tener cabida y ser llamados en función de la necesidad (TES, DUES, médicos, bomberos, policías, psicólogos, rescatistas, pilotos, patrones de barco, electricistas, fontaneros, informáticos, etc…), salpimentado de reuniones periódicas para formar equipos y sesiones de entrenamientos y simulacros, campeonatos, etc…

Para todo lo demás, para pasar el tiempo, tener vida social, para jugar a ser lo que no somos, para representar un papel sin responsabilidades, para dar una imagen sin fondo, para todo eso ya se inventaron las representaciones teatrales, el cine, los hobbies y las aficiones. La salud de las personas, sobre todo en emergencias, es algo muy serio, que requiere de mucha formación,  una formación continuada.

De hecho, recientemente, en Filipinas, hemos podido ver cómo, en este caso, para atender este tipo de catástrofes, sí se funciona según el modelo que propongo. Es la agencia de cooperación la que se encarga de ponerse en contacto con los profesionales disponibles y gestiona su participación. En este caso, lo hace a partir de instituciones ya consolidadas, pero de igual manera se recurre a profesionales incluidos en el listado del plan de emergencias. Que pertenezcan a una u otra institución debería de ser absolutamente irrelevante al menos que, en lugar de querer proporcionar la ayuda necesaria, queramos lucir insignia y hacer política.

Y hoy, también es un día relevante para el voluntariado pues hemos tenido noticia de que se pretende modificar el RD 836/2012 que regula el transporte sanitario para adaptarlo específicamente al voluntariado aunque sin concretar todavía nada:
http://www.lamoncloa.gob.es/ConsejodeMinistros/Referencias/_2014/refc20140117.htm#TransporteSanitario

 

Photo credit: http://blogs.lavozdegalicia.es/nomepidancalma/2013/04/24/de-personas-voluntarias-a-personas-obligatorias-el-voluntariado-y-los-locos-90/

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Acerca del voluntariado

En estos tiempos de crisis, cuando las nóminas peligran o sencillamente brillan por su ausencia, mucha gente, para emplear tantas horas de inactividad súbita, para no pensar, para sentirse útil, dedica ese tiempo, incluso con horarios de jornada laboral completa, a labores “humanitarias”, labores de voluntariado, labores aparentemente muy loables y gratificantes….aparentemente…

volunteer

Por diversas razones, el sistema de voluntariado en este país está centrado más que en el voluntario, en las organizaciones. Es absolutamente imposible prestar servicios de voluntario sin pertenecer a alguna organización que está especialmente estructurada en torno a un sector específico. Se argumenta en defensa de este sistema una mayor eficiencia, un mayor control, una mejor utilización de recursos, etc…

Sin embargo, estas acciones tan altruistas y encumbradas por su elevado valor humanitario y solidario, acaban rivalizando con el sector remunerado y también, precisamente, en estos tiempos de crisis, agravándose la situación en los puestos “cualificados”. Es cierto que esto no debería ocurrir si nos ceñimos a los principios fundamentales de las organizaciones humanitarias, las cuales nacen con el propósito de ser “ayudante” allá dónde la administración no llegue al no poder dar la respuesta adecuada en caso de catástrofes, por ejemplo. Sin embargo, en su interés por mantener a sus voluntarios formados y activos, se ven obligadas a mantener la actividad de una manera continuada, en situaciones de no catástrofe, haciéndose así cargo de ocupaciones que le corresponde al sector remunerado. Y aqui es dónde radica el tremendo error, el fallo de base que, no obstante, es el que sustenta a las organizaciones humanitarias.

En el siguiente post, pasaremos a proponer la solución. ¡No se lo pierdan!

PD: hoy, casualmente, es un día especialmente negro para la mayor organización de voluntarios, como es Cruz Roja, pues se ha destituido al presidente de Cruz Roja Madrid dspués de casi toda la cúpula por “faltas muy graves”.
http://www.cadenaser.com/local/articulo/cruz-roja-destituye-presidente-madrid-faltas-graves/csrcsrpor/20140115csrcsrloc_1/Tes

Photo credit: http://sp.depositphotos.com/6692852/stock-photo-Postage-stamp-USA-1983-Volunteer-lend-a-hand.html